un buen día te levantas y...

un buen día te levantas y...

viernes, 7 de marzo de 2014

consumir no consumibles


propuesta de lista de cosas de usar y tirar que me duele que lo sean:

los proyectos de vida de ese montón de personas que vinieron cuando hacían falta más currelas, 
el sexo, 
la juventud de las bailaoras de cuerpo de baile, 
una amiga para otra cuando la primera no está lo suficientemente divertida, 
las plantas de un euro que a la semana se mueren





viernes, 6 de diciembre de 2013

vuelta a RAYUELA

qué maravilloso sería tener un reset y olvidar que la he leído para poder volverla a disfrutar con capacidad de sorpresa, sintiendo que estreno cada una de sus palabras. 



en la calle poco trigo, bárbara abrió rayuela al azar. hacía calor. todas fumábamos entonces. salió este fragmento: "Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad"


lo escribió con pilot negro sobre una hoja con membrete de la facultad que nos sobró de algún examen. decidimos emplearla en esto y no para dar el cambiazo: se pegó en un elefante rosa. el 5. días más tarde,  le pusimos al lado una colaboración de raúl. orientadas en horizontal. él también hizo la portada de ese número. quizá por eso, o por lo que tengo aquí y ahora, se me asocian los pasajes, se me unen los episodios con todo el desorden del tiempo vivido y estas letras de cortázar se me han convertido en mantra. y me las repito -o vienen solas las palabras que la componen-. un tanto descreída como una de las mujeres de clarice lispector. no sé donde dormí esa noche. de esto hace unos 8 años. pero el tiempo y sus recuerdos están uniditos por un hilo y cuando apenas crees que comienzas a dar una punzada sucede que se vienen -estirándose los músculos de la cara y afinando la voz- las vivencias de su linaje que perviven en nuestra memoria, así como a esta le haya venido bien archivarlos. y regresan todos regurgitando algunas de estas palabras: tarde. hacer el amor. felicidad. otra cosa. 


y lejos de sentirme aliviada porque si el asunto funciona tal que así, como firmemente creo, lo que me pasa es que me achico y entorpezco y no lo juego. 


volvemos a rayuela: "Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente".


por lo demás, acumulando muchas más experiencias de las que me da tiempo a ser consciente en cuanto al dar/pedir/recibir y el elenco de emociones que mueve. supongo que esto va a ser como cuando volví de colombia: fui digiriendo con el paso de los meses. 


faltan 5 días para mi cumpleaños. 
me levanto en 6 horas.
y no quiero irme a dormir, aunque tengo sueño. 


quizá sea el momento de abrir un libro y que la literaturomancia me brinde un pasaje. rayuela podría abrir. pero no la tengo. porque la última que pasó por mis manos era de vanesa y se la di al toni después de que se me llenara de arena aquellos días que pasamos juntos en conil. soplaba levante. la costa de cádiz, pienso ahora, la tengo sembraítas de cosas no dichas. de esas tan gordas como para bloquearte el chacra azul y dejarte unos días afónica. 


tendré que abrir otro libro, entonces. 
y airear las cosas que dejé en la arena de junto al estrecho.

entonces, acepto el frío y trato de partir de que la felicidad tenía que ser otra cosa de lo que parece cuando hay otro cuerpo en la cama. porque aunque hagamos (futurible) el amor tantas veces ya se sabe: lo de la inmovilidad y la isla. 










domingo, 1 de diciembre de 2013

sobre el frío en tres pases



1. El exceso de dulzura,un poco de cayena molida y otros avatares x disolver se arropan en un atillo y se dejan una noche como la última al raso.Así han d congelarse y partirse (x si no os dio tiempo a mudaros al caribe o hacer los deberes antes de los -5grados)



2. en qué estaba pensando la gente que pobló este lugar? 
les daremos un chance e imaginaremos que llegaron en verano: entonces, por qué no lo arreglaron a tiempo y se fueron tras sufrir el primer invierno? pero qué necesidad de hacernos pasar por esto a toda la estirpe quedándose (los apegos a las generaciones anteriores y eso)? 
esa lista de reyes godos.... es que eran catalíticas andantes o qué? 
alguien se explica lo de los esquimales?
yo no entiendo cómo, habiendo zonas del planeta donde siempre es verano con algún metro cuadrado libre para habitarlo, estamos aquí pasando fatigas con el clima continental. no lo entiendo. de verdad. no me cabe en la cabeza. es que está haciendo todo el frío ahí fuera. no es que haga un poco de frío: lo hace todo. y a las seis de la tarde es de noche.

qué hago que mantengo mi cuerpecito aquí y no me voy pal caribe de una vez todos los noviembres la misma mierda ya al carajo el abrigo, la bufanda, mirar las cholas con nostalgia, el gorro, las medias térmicas, los facturones de gas natural, hacer un pacto con el diablo para sacar fuerzas para ir a la piscina, tender la ropa en el patio como deporte de riesgo, el secador de pelo, las bolas de la lana, no sacar las manos de los bolsos por la calle, andar todo el rato encogida de purita congelación, las tres mantas que se descolocan en la cama, no volver a tener la nariz caliente hasta mayo. al carajo con todo me voy pal caribe.
por no hablar de la cencellada, que dice mi amigo benito que la primera vez que la vio le pareció estar dentro de una peli de disney.

por mí, una vez vivenciado este frío por este invierno, hay suficiente para sentir lo del cambio de ciclo.
y ahora basta: pasemos a la primavera. directamente. mañana. por favor.



3. Los osos y las moscas están hibernando. Punto. Al preguntar dónde paran las cigüeñas de la catedral, me respondieron que se han bajado a Marruecos.Punto.Aquí nos hemos quedado los sereshumanos.2puntos.Solitos con los grajos volando bajo.Puntos suspensivos

sábado, 21 de septiembre de 2013


mover muebles de sitio. 
usar la palabra "zafarrancho".
bajar tres veces la basura en una tarde. 
y una más en la noche (con basura).
tomarse una cocacola en el bar de abajo 
mientras los puretas ven el fútbol. 
haber comido tallarines en fuente quemada.
volver a mover los muebles. 
escuchar ludovico einaudi.
poner de perfil en feisbúk una foto en la que se me ve la cara.

con todos estos indicadores, 
parece que se acerca volver a estar pelona.





martes, 16 de julio de 2013

del 18 de junio

cuidado sagitarios, que tenemos a júpiter en la casa esta semana.
y eso sólo pasa cada 12 años. 
no fliparnos más de lo normal -que ya es bastante-. 


por lo demás, a grandes rasgos lo de siempre: 
enviar perros a la luz, digerir tomates de plástico, el ruido de las obras entre el cuarto y el quinto, la insoportable inmovilidad del C1 y el C2, personas trabajando en turnos de noche para fabricar cosas que no urgen, algún amor trabado, amapolas criándose en el campo solas y la historia de no jugar contigo misma a escupir chicles lejos porque matan a los pájaros que se los comen. 


ya os digo: salvo por lo de júpiter, lo de siempre.

lunes, 3 de junio de 2013

¿qué nos pasa a las flamencas?


el viernes pasado estuve en un final de curso de club flamenco de la tertulia flamenca que se reúne en san nicolás los viernes en la tarde. prepararon el patio de en medio para la ocasión, precioso. había vino, olivas y tortilla. muy bien. se notaba que lo prepararon con mucho amor. eché un rato bien lindo. 
mientras alguien cantaba por fandangos de huelva, miré a mi alrededor: mis amigxs y yo, bajábamos la media de edad por goleada. eso, para empezar. me pasa a veces cuando observo: paseo por el centro a media mañana o en proyecciones de cortos, conferencias y cosas de estas. es el festival de la cana. no en vano, incluso la clase política se dio cuenta (cómo será de sangrante la cosa en valladolid) y hace par de años se sacaron de la manga una agenda de la despoblación. y es que lxs jóvenes de la castilla profunda nos vamos a puñaos.
seguí observando: en el evento, hubo una sola cantaora de entre unos 15 cantaores. cero tocaoras. cero bailaoras. aprox la mitad del público éramos mujeres.
yo misma, llevo tres años en la mejor escuela de baile flamenco de la ciudad. este año mi maestro y maestra han tenido a bien sacarnos a las niñas de mi curso al escenario con sendos espectáculos de su compañía: de palmeras y luego una pataíta al fin de fiesta (por bulerías, claro). yo misma, me quedé quietita parada cuando en el fin de fiesta del recital del viernes. salieron dos hombres a bailar. no tenían pinta de haber pisado una academia. y no digo que lo hicieran mal ni bien. no me interesa juzgar, sino poner luz. no creo que tomar clases sea necesario para echarse una pataíta, sólo faltaba. me llama la atención de dónde proviene la seguridad (o la inseguridad) y qué listones nos ponemos las personas antes de salir a bailar. 
yo no salí a bailar porque, aunque parezco muy echaíta pa´lante luego soy bien tímida. una mezcla de vergüenza, de sentir como pesados los ojos que te miran, de autocrítica, de pensar autolimitantemente que nunca está suficientemente bien la técnica y el compás que manejas. 
inevitablemente...aunque duela....aunque rasque que me digan feminista (con la popular carga despectiva que suele conllevar)... inevitablemente...aunque pueda ser hiriente... no me queda otra que hacer una lectura de género. 
pienso en mis amigas bailaoras flamencas. quizá me equivoque, pero pienso que casi todas se habrían quedado también quietas paradas. pienso que salvo mi maestro, no hay más bailaores en la academia. somos todas niñas. en el taller de cante y compás, somos tres cantaoras y cuatro cantaores. tocaores todos, ninguna niña con la guitarra. en el cajón hay empate. 
hace poco hablaba con bea la de ramalazo que hay pocos fanzines hechos por mujeres. en un cabaret, me decía mi hermana que si me había dado cuenta de que los números de los chicos eran de joda y los de las chicas contaban desgarros. pero lo del flamenco en valladolid ya clama al cielo. 
no paro de preguntarme desde el viernes ¿qué es lo que nos pasa a las flamencas?
malo sería echar balones fuera: honestamente no creo que se arregle la vaina diciendo que es un mundo machista donde no se entra fácilmente (que también, eh?)  yo, particularmente me siento bien arropada (y alentada a cantar y bailar) con lxs flamencxs con lxs que me muevo. quizá porque somos más jóvenes, no sé. el tema tiene miga. tengo preguntas pero me cuestan las respuestas. a ver si con esto, como con todo, también será que arrastramos las tres generaciones anteriores. 
carmen linares sacó un disco homenaje a las mujeres cantaoras. a la tía anica la piriñaca no le dejaba cantar su marío (me llevan los demonios cada vez que lo pienso). 
pero no hablo del jerez de los 60. hablo de la valladolid del viernes pasado. 
sigo preguntándome ¿qué nos pasa a las flamencas? porque no me creo que ninguna de las que estábamos allí no quisiéramos echarnos un cante o una pataíta. 
supongo que la clave está en lo que me pasó a mí misma. para muestra, el propio botón. 
y no encontré al acabar (me quedé escuchando al oído una siguiriya al panero, en un grupito pequeño) a la única mujer que cantó. me habría gustado darle las gracias. de alguna manera, como si de jugar al escondite se tratara, sentí que nos estaba salvando a todas las compañeras.

ahí os dejo esto:
http://www.youtube.com/watch?v=K6PwgnZewOA





domingo, 11 de noviembre de 2012

tengo entre las arrugas de los dedos todas las vidas que me preceden
y el trabajo que con ellas, acompañadas por las entrañas (vamos con todo)
supuestamente vine a la tierra a hacer.

una y otra vez
qué será lo que tengo que aprender
a ver si moviendo ficha en otro sentido de una vez deja de aparecer.

imaginarme ser otra es falsear la realidad
-porque hasta imaginar se hace desde el lugar donde se asientan mis caderas-
y esto no permite ver más allá.

imaginarme frente a otra situación es falsear hasta la verdad
(espejos y avestruces reunidas con arrugas y entrañas ahora)

de pronto tengo miedo
porque ya conozco "esa sensación"
y me encuentro de frente con la vida,
ésa que me escribe la crudeza en mi cuaderno
ésa que trae lo que no he pedido en el menú.

la extrañeza de lo nuevo que se siente como algo que forma parte de las arrugas de tus dedos.