escena una:
dos niñas uniformadas de cole católico en la calle. La más altita, 12 años?, en la calzada, mirando a los coches pasar, tiene vuelta la cara hacia allá, no se la veo. La menor , 8 años?, nos aborda desde su lado hacia la acera: "nos faltan 200 pesitos para el autobús, señora, hágame el favor". Con un par de preguntas casi retóricas, acierto lo que su cara delataba: mentira. Como la copa de un pino. Algo no me cuadra. Extrañada, me acerco a la otra con intención de ... a saber (ahora lo veo). No me hace falta ni entonar palabra: tremendas ojeras moradas como dolores. Niñez apaleada por bótex (pegante, pegamento) y basuko (pasta de farla, deshecho de coca). Ojos hundidos en simas de piel satinadamente pálida y ojeras, dios mío, esas ojeras, moradas como dolores y abstinencias, sus ojeras, dios mío, sus ojeras.
escena dos:
en el hogar de las niñas donde está el apartamento en el que vivo. la mayoría estamos abajo, en la cocina-comedor. os estoy hablando de hace un rato. baja una pelá como alma que lleva el diablo. resulta que hay dos arriba de las más mayorcitas que se pegan hasta lastimarse (una nariz rota) y de paso a la que trata de separarlas. la más chica del hogar (11 años) con uno de esos llantos que desembocan en hipo (cree que se iban a matar). no os podéis imaginar el cuadro. las una se tapan a las otras. cuesta enterarse de qué ha pasado."cuando el gato no está en casa, salen los ratones" nos dice la compañera de apartamento. colombiana, sabe de lo que se habla, por experiencia.es que hoy enfermó la tutora habitual de noches en el hogar de las niñas. la sustituta, la pobre, se comió con papas semejante bienvenida. el misterio de cómo inspirar autoridad a estas niñas sin dejar de ser medianamente afectiva, porque si algo les falta eso es el cariño. cariño por un tubo.
cariño:
en medida líquida serían mares como de tres a cuatro océanos, par de piscinas olímpicas y un pizco.
en medida a la larga en tierra: distancias como de tres a cuatro estepas, dos campos de fútbol y un horizonte diáfano.
en medida de besos y abrazos,
tiempitos de escucha
o de presencia
-mientras los deberes, comprar ropa nueva o la primera regla- .
En esa medidano hay parámetro
(es tanta la falta)
2 comentarios:
Jo, cada vez escribes mejor. Serán las emociones, que vomitan letras.
gracias!!
me encanta leer eso, de verdad, una palmadita en la espalda..ole...
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