la ropa lleva días mojada. hasta tres intentos de colada seca y limpia y sin olor a humedad se han visto frustrados en menos de diez días. mañana será el cuarto. o tal vez decida unirme a la ciencia, dejándola tendida y que pase lo que tenga que pasar ¿semanas? ¿moho? ¿meses?
la ropa sigue mojada.
"poesía tendida" fue el título de la última presentación del elefante rosa fanzine en valladolid.
en este blog hay una entrada sobre lavar a mano de hace tantos meses que terminaron por convirtirse en años.
la niebla se hace fuerte entre la lana y el algodón, empapa tejidos, cala pinzas y cuerda sintética.
anoche en el penicilino una amiga recién mudada a una casa sin calefacción nos preguntaba a las demás cómo le hacemos para secar la ropa. turno de respuestas. luego el debate. desde fuera, cualquiera que nos viese podría pensar que hablábamos de qawwali y flamenco, de precariedad laboral, de la peli avatar o del libro la elegancia del erizo.
pero no, hablábamos sencillamente del agua en la ropa.
de cómo secarla.
pasan los días y cada solución tiene su inconveniente:
lavarla de nuevo.
poner un plástico para que proteja los tendales de la lluvia.
buscar un tendedero de los que se acoplan en el pasillo.
colgarla de las puertas.
llevarla a casa de tu madre.
la grandeza de lo cotidiano. la hipocresía de convertir en problema que la ropa no se seque.
la poética de vestirse con olor a humedad o dejar que ésta cale más abajo de la piel.
pasan los días y cada visión tiene su inconveniente.
pasan los días y mi ropa no se seca.
3 comentarios:
cierro la entrada. y encuentro un anuncio de tendederos a la derecha de "entrada guardada". la pragmática del capitalismo, que no perdona.
suerte.
jajjajaa
pues aqui estoy yo, miro un poquito a la derecha y veo el tendedero, mojado y empujando una de las dos puertas de mi habitación. te dice hola con las sabanas caladas
igual otra opción es crear corriente secadora dentro de la casa moviendo las puertas.
como cuando éramos pequeñas y hacíamos olas soplando.
Publicar un comentario