de cómo se comunican las pieles. y las bocas, más acá de las palabras.
y puede ser tan diferente el diálogo
(agua vertida en un ánfora y vuelta)
entre dos cuerpos que haciendo memoria, casi no me reconozco en el mío por el sorprendente efecto que provocó otro (cuerpo) en mí. en mis huesos, en la forma de acariciar o de abandonar la almohada en la mañana. quizá simplemente de acomodar la cadera en el colchón. qué bonito, poder aún (re)conocerme mi propio envase a través del contacto con otro (contenedor de alma).
quien diría que podría. y no perderse en la vereda a la vuelta.
el poder del feedback.
(fluir. latir. yemas de los dedos. viaje. morder. a compás. respirar. oler. la luz)
experiencia
mágica
-por única-
es el diálogo entre dos seres encarnados en un momento determinado.
me intriga la naturaleza exacta (color, gusto, dolor o suerte) de este diálogo, que tiene su propia vida al margen de las personas que lo hablaron sin palabras.
lo que se genera entre ambos -gravedad, diente, hueco- supone una aventura. de ida y vuelta. tesoro en las islas que somos resulta acoger una corriente que nos mueva el piso (de qué tantas coplas sobre olas)
y recuerdo un ejercicio que hicimos en un intensivo con alberto velasco, un genio del teatro contemporáneo. consistía un estudio sobre los abrazos: caminábamos por el espacio y aleatoriamente parábamos para estrechar a otra persona del grupo. en una primera ronda, con todo un cuerpo a otro completo. luego eligiendo una parte del (cuerpo) propio para concentrarse en otra ajena. finalmente, transmitiríamos la misma intensidad sólo con los ojos y para acabar abrazábamos a alguien que no se encontraba físicamente en el lugar.
y fue ahí cuando comencé a darme cuenta de lo diferente que abraza cada persona. me hago consciente de mi respuesta ante esto (influenciable al tacto) y de cómo cada mezcla de forma de estrechar, retroalimentadas e impregnadas de lo que sea que tengamos por dentro, supone una esencia que brilla como una libélula. o como una estrella. o como un remolque recién pintado de turquesa en medio de un campo de alpacas. cada cual con su luz exacta. que es la gravedad precisa con la que se siente cómo cae (una) mano sobre (una) cintura. el enclave milimétrico del cuello donde se detienen unos ojos. identificar qué tan fuerte respira o intuir el momento en que el cráneo se rinde sobre la entraña. y la mece. y la estrecha. y la cambia. y la recibe. y la aleja. y bailan juntas, con un movimiento
ni mejor ni peor que otro:
único
exacto
irrepetible
entredoscuerpos
y es ésta la poética del sexo
que algunos/as resumen en preguntar "mira, ¿y qué tal folla?"
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