un buen día te levantas y...

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viernes, 6 de diciembre de 2013

vuelta a RAYUELA

qué maravilloso sería tener un reset y olvidar que la he leído para poder volverla a disfrutar con capacidad de sorpresa, sintiendo que estreno cada una de sus palabras. 



en la calle poco trigo, bárbara abrió rayuela al azar. hacía calor. todas fumábamos entonces. salió este fragmento: "Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad"


lo escribió con pilot negro sobre una hoja con membrete de la facultad que nos sobró de algún examen. decidimos emplearla en esto y no para dar el cambiazo: se pegó en un elefante rosa. el 5. días más tarde,  le pusimos al lado una colaboración de raúl. orientadas en horizontal. él también hizo la portada de ese número. quizá por eso, o por lo que tengo aquí y ahora, se me asocian los pasajes, se me unen los episodios con todo el desorden del tiempo vivido y estas letras de cortázar se me han convertido en mantra. y me las repito -o vienen solas las palabras que la componen-. un tanto descreída como una de las mujeres de clarice lispector. no sé donde dormí esa noche. de esto hace unos 8 años. pero el tiempo y sus recuerdos están uniditos por un hilo y cuando apenas crees que comienzas a dar una punzada sucede que se vienen -estirándose los músculos de la cara y afinando la voz- las vivencias de su linaje que perviven en nuestra memoria, así como a esta le haya venido bien archivarlos. y regresan todos regurgitando algunas de estas palabras: tarde. hacer el amor. felicidad. otra cosa. 


y lejos de sentirme aliviada porque si el asunto funciona tal que así, como firmemente creo, lo que me pasa es que me achico y entorpezco y no lo juego. 


volvemos a rayuela: "Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente".


por lo demás, acumulando muchas más experiencias de las que me da tiempo a ser consciente en cuanto al dar/pedir/recibir y el elenco de emociones que mueve. supongo que esto va a ser como cuando volví de colombia: fui digiriendo con el paso de los meses. 


faltan 5 días para mi cumpleaños. 
me levanto en 6 horas.
y no quiero irme a dormir, aunque tengo sueño. 


quizá sea el momento de abrir un libro y que la literaturomancia me brinde un pasaje. rayuela podría abrir. pero no la tengo. porque la última que pasó por mis manos era de vanesa y se la di al toni después de que se me llenara de arena aquellos días que pasamos juntos en conil. soplaba levante. la costa de cádiz, pienso ahora, la tengo sembraítas de cosas no dichas. de esas tan gordas como para bloquearte el chacra azul y dejarte unos días afónica. 


tendré que abrir otro libro, entonces. 
y airear las cosas que dejé en la arena de junto al estrecho.

entonces, acepto el frío y trato de partir de que la felicidad tenía que ser otra cosa de lo que parece cuando hay otro cuerpo en la cama. porque aunque hagamos (futurible) el amor tantas veces ya se sabe: lo de la inmovilidad y la isla. 










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