por hacerle un homenaje a tali, que ayer me decía por mail que tengo el blog abandonaíto, estoy escribiendo en el vacceo que me encanta. dicho sea de paso, la excursión queda incompleta porque estoy castigada en san nicolás hasta el 4 de abril, por retrasarme en devolver pepi luci y bom (recuerden, compañeras, que hagas lo que hagas ponte bragas).
produzco cantidades ingentes de libretas llenas de letras sin mayor sentido y pocas entradas en el blog.
todo suena a ritmo del pequeño vals de marlango y huele a jengibre (siempre dudo sobre la ortografía de esa palabra, me van a perdonar si es que la puse mal).
pero es que está todo así como congelado. la luz está de un blanco imposible. con tacto de mercurio. reflecta la caídainterminable en la inmovilidad que decía cortázar. está haciendoun ruido en la calle y las obras y el aire frío y los taladros del suelo que desgajan el cemento -olvidé una metáfora que se me ocurrió hace meses para esas máquinas-. la gente camina como suspendida, flotando -quien sabe si esto no será la luna-. el tiempo es un frasco de miel viscoso tipo blandi blu que se te cae en la tierra del pinar y se le clavan las agujas y la arena.
a veces creo que otra se ha apropiado de mi voz y de mis manos, hace las mismas cosas que yo hacía en mi lugar, enciende mis cigarrillos de lucky strike, se muerde mis uñas y es arañada por mi gato mientras yo espero en algún lugar incierto adueñarme de mi cuerpo y de mi realidad. y de paso, lanzar lejos (como uno de esos globos llenos de gas que se les escapan a los niños en ferias) esta soledad que constituye mi flamante aura, que aprisiona mi alrededor, que es tan sólida que la puedo amasar -no se rompe- y se me ajusta a los pliegues de los dedos y el doblez de la falda. esta soledad ni siquiera alcanza el status de pena. más quisiera. al menos eso significaría algo de latido. más bien sabe a escopolamina, a sala de antes de embarcar, a las bolas de nosesabequé que vienen dentro de bolsos y mochilas en un sobrecito de papel y nadie abre. es como un bicho acéfalo pero del que todo el mundo conoce las antenas y el color de los ojos.
más vale ir acostumbrando, porque es evidente que la condición humana es estar solo/a. el desapego y bla bla. esto no creo que sea temporal y que no haya que alinearse con ello como con el estado de tristeza o de alegría. no, la soledad va en serio. muy en serio. como el espíritu así llamado que vino una noche a visitarme. lo sé porque a veces hace eco. y mira si va en serio que la palabra se desgaja como uno de esos legos:
(sole) dad
sol (edad)
(sol) eh (dad)
sole (dad)
eh
sol (ah)
(sol) a
ah
pero ahora tengo ganas de escribir sobre coleta la poeta, mi primera referencia, único libro que ni presto ni regalo, de tapas duras y gastadas, con mi nombre escrito en la primera hoja en caligrafía de cuadernillo de rubio y la clase 1ºB. un gorro rojo de croché que le regalé a mi sobrina, tan lindo y chiquito. lástima no lo hubiera en tamaño de cabeza grande y con mucho rizo. y también sobre unas botas rojas nuevas que me traje de barcelona. sobre las libretas con caperucitas rojas -y sobre caperucita roja misma- con todo el rojo recién encontrado que esto supone.
tengo ganas de escribir y escribo sobre los elefantes que me tienen loca y hasta me sueño. porque recuerdo pocas cosas de mi infancia con tanta nitidez como el día en que en el cole me enteré de que un tipo llamado aníbal en medio de una guerra púnica cerca del siglo cuatro se montó sobre un elefante y se fue atravesando los pirineos y los alpes hasta roma. aún estoy alucinando. he hecho infinitos dibujos sobre esto. increíble. montarse en un elefante y atravesarse tantas montañas. chiquita proeza. lo que nos pregutábamos la manu y yo bebiendo mojitos en un bar de la vía laitena es qué hacía un elefante a la altura de murcia por aquel entonces. todo son incógnitas. si cabe, me parece más enigmática, maravillosa y sugerente la historia de aníbal. tanto que se merece que le digan aníbal el invencible, aníbal el pilas o aníbal el chachi. si yo fuera profesora, lo enseñaría así.
para darle candela a la historia del elefante en lo que llamo almalandia -veáse mi caótico y colorido mundo interior- cayó en mis manos el viaje del elefante de saramago.
definitivamente, elefantes atravesando montañas y caperucitas muy rojas.
para tali, con mucho amor.
4 comentarios:
Guapa, después de re-encontrarte busqué entre mis papeles u encontré un dibujo tuyo de Aníbal cruzando los Alpes sobre un elefante que me hiciste en primero de carrera. Y algunas cartas que nos escribíamos en clase.
Te mando un abrazo, las misma referencias siguen llamando a la puerta. :)
Qué gusto leerte..
Sensaciones cercanas. Y casi casi me ha parecido estar en ese bar.
"Olvidé una metáfora que se me ocurrió hace meses..."
Me encanta.
Yo creo que tu elefante son esas botas rojas que te están sentando bien y que te han traído letras y ganas (y puede que soledad también, pero no hay soledad sin letras:)
Qué agradable sorpresa tu homenaje. Gracias*
Pues si después de cada silencio prolongado, nos deleitas con estas joyas literarias.. bienvenidos sean, que nosotros te esperamos lo que haga falta!
Quisiera leerte publicada,porque estas mu desaprovechada Almita.
Me ha encantado
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